Según la psicología cognitiva, lo que nos altera no son las cosas en sí, sino lo que pensamos de ellas (o mejor dicho, lo que la mente interpreta de ellas). 

Por tanto, si al notar determinadas sensaciones, creemos que significan que nos está pasando algo terrible, reaccionaremos con el mismo terror y ansiedad como si fuese cierto. 

Sensaciones normales en la ansiedad (p.e. latido) >>>> Interpretación catastrofista de esas sensaciones (ej.: puedo sufrir un infarto) >>>> Activación del sistema de alarma (incluye el aumento de esas y otras sensaciones. Lo interpretas como confirmación que algo terrible te está sucediendo.

Para que comprendas mejor el papel de los pensamientos en la ansiedad y el pánico pondremos un ejemplo.

Si un desconocido te gasta una broma pesada, apuntándote con una pistola de plástico que te parece de verdad, responderás con una reacción de pánico similar a la que experimentas durante una crisis, porque te habrás sentido amenazado de muerte, aunque después compruebes que no existía un peligro real. 

Algo parecido ocurre en tus ataques de pánico: te engañas a ti mismo creyendo que las sensaciones que notas indican que estás en peligro y te asustas de tu propia mentira. 

 

Aspectos positivos de la ansiedad y el pánico

La crisis de pánico es la reacción natural del organismo ante una amenaza grave e inminente que pone en peligro la supervivencia. Su objetivo es el de protegernos, preparándonos para la lucha, la huida o la búsqueda de ayuda. 

La reacción de pánico ante una situación de peligro real, es un mecanismo de supervivencia muy evidente cuando los humanos tienen que afrontar formas de vida más peligros que la nuestra, como ocurría a nuestros antepasados los hombres primitivos.

Pero, incluso en nuestro ambiente, a veces resulta esencial que al enfrentarnos con una amenaza vital reaccionemos en forma automática para ponernos a salvo.

Imagina por ejemplo, lo útil que puede ser una reacción instantánea de pánico y huida si estás a punto de ser atropellado por un coche o si te encuentras con un toro bravo que acaba de escapar y se dirige hacia ti.

Como es lógico, ese mecanismo -con el que nos ha dotado la naturaleza para ayudarnos a sobrevivir- no supone en sí mismo ningún peligro; es decir, el pánico no nos puede producir ningún daño.

Esto se ha comprobado en numerosas investigaciones, y si tu problema persiste desde hace tiempo y has experimentado muchas crisis, habrás comprobado por ti mismo que nunca te han hecho ningún daño, más allá del miedo. 

Así pues, la función del pánico es ponernos a salvo cuando nos hallamos ante un peligro real ya que, además de impulsarnos a huir o a buscar ayuda, también hace que aprendamos a evitar, en el futuro, ese tipo de situaciones peligrosas que se desencadenan.

El único problema con tus crisis de pánico es que tu reacción de alarma se pone en marcha sin que exista un peligro real. La pones en marcha tú mismo (inconscientemente) al interpretar como peligro unas sensaciones que son normales en la ansiedad, y que se incrementan al aumentar tu ansiedad por pensar que estás en peligro. 

Las personas que padecen pánico presentan también un estado de ansiedad que va más allá de los momentos en que experimentan crisis y que, en su mayor parte, está vinculada al temor a experimentar nuevas crisis (o las sensaciones típicas de estas), por lo que se le llama ansiedad anticipatoria.

La ansiedad también facilita la aparición de las crisis de pánico, entre otras razones porque produce sensaciones similares a las que interpretas como señal de peligro. 

Sin embargo, la ansiedad no es algo malo en sí. De hecho, la investigación científica ha demostrado que, en ciertas dosis, mejora nuestra capacidad para afrontar dificultades; por ejemplo, los deportistas suelen conseguir sus mejores resultados en las competiciones más importantes, cuando su nivel de ansiedad es mayor de lo habitual. 

Pero, cuando la ansiedad presenta una intensidad excesiva o, cuando se mantiene activada demasiado tiempo, puede ser algo negativo ya que nos impide sentirnos bien y funcionar en forma óptima.

Ella ya vive Relajada

“Estava en una situació de bloqueig total per un tema professional que va acabar passant al terreny personal.

Estava enfonsada, sentia que no avançava, estava estancada i no me’n sortia. Ara és una situació totalment diferent, puc tornar a prendre decisions i veig que he avançat molt i la situació de bloqueig ha desaparegut totalment.

Després de la primera sessió ja vaig notar un gran canvi, vaig notar un desbloqueig mental molt gran, podia pensar amb claredat i això em va ajudar a avançar tant amb el terreny professional com en el personal.”

Marta

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